Una mañana de lunes muy calurosa, un
banco al estilo de vestuario de futbol, sándwiches y una coca. Así nos recibe Miguel
“El Loco” Macri, aquel hombre de pocos pelos y muchos tatuajes, dueño de la
droguería de calle Cerrito y Corrientes, amante del futbol y de los perros
salvajes, oriundo de Saladillo, quien se casó con su primera novia, tuvo dos
hijos y hoy ya se convirtió en abuelo. Él se define como un hombre común,
simple, “que no anda con muchas vueltas” y así se lo ve. Lleva una remera
blanca, bermudas y muchas pulseritas y collares, junto a él hay una pila
inmensa de revistas “El Gráfico” y detrás un afiche donde se leen las palabras humildad,
solidaridad, actitud… Y es eso lo que nos quiere hacer ver, algo que él ve que
día a día nos estamos olvidando como sociedad.
“La solidaridad te permite sentirte
bien con vos mismo, que el otro pase un buen momento”, dice Macri, y eso fue lo
que quiso llevar adelante cuando ideó el Descanso Peatonal “Roña Campeón”, en
alusión a un perrito abandonado, que se metió en la droguería y ahora es dueño
de esa esquina macrocéntrica, trató de llevar adelante lo que es él, plasmarlo
en ese lugar, como una forma de cambiarle el ritmo a la cuadra, intentando
crear la manera de que eso lo represente, básicamente como una forma de “solidaridad”.
La esquina de Corrientes y Cerrito
ahora es colorida como pocas en la ciudad, divertida y alegre, con un banco de
plaza que representa a su juventud, pintado con la bandera de los pueblos
originarios, para que cualquiera que pase pueda tomarse un descanso, “una pausa
ahora que todo es acelerado”. A la izquierda del banco “El Loco” colocó una
mini biblioteca y a la derecha plantó un olivo. Tiene pensado sumarle próximamente
una glorieta con una Santa Rita, para recordar a los abuelos, que cuando se
ponía de novios, buscaban una de esas para ponerse debajo y darse algunos
besos, y más adelante agregar un buzón y una rayuela.
Hoy los vecinos disfrutan de la
esquina, que representa una serie de valores que actualmente, según Miguel, se
fueron perdiendo. Aguantándose las críticas de entrada, él siguió adelante e
hizo de este lugar, un espacio que reflejara a la familia, a los vecinos, a
ayudar a quien lo necesite: “dale loco, andá, ponele onda que sale, ¡va a
funcionar!”.
“El Loco Macri”:
creativo y observador.
Miguel, “el loco
Macri”, de 52 años, el de muchos tatuajes y pelos largos, es el que pensó esta
idea de instalar un banco para la esquina de Corrientes y Cerrito.
El loco, es de Saladillo, pero hace 32 años que trabaja junto
a su padre en la Droguería Industrial ubicada en esa esquina emblemática de
Rosario. Durante tres décadas escuchó las quejas y pesares de la gente del
barrio Abasto, motivo suficiente para crear este Paseo Peatonal “Roña Campeón”,
con el objetivo de “recuperar los valores perdidos”, inculcados por la familia:
la solidaridad, la sencillez, la colaboración. Los cuales, con la construcción
de la placita, se están recuperando.
Ante la pregunta “¿En qué momento
se te ocurre la idea de construirlo?”, Miguel sostiene que, poniéndose en la
piel de la gente que vivía allí, no podía tolerar que el lugar sea un basural,
repleto de mugre y necesidades de perros. Fue entonces, cuando decidió,
comenzar de a poco a limpiar y pintar la esquina. Y ante el hecho de que el
Abasto es un barrio de gente mayor, se le ocurrió la idea de instalar un banco
de plaza, pintado con los colores de los pueblos originarios.
Con
respecto al nombre “Roña Campeón”, es un homenaje a su perro y a todos los
perros callejeros, perdidos, que buscan un mimo, un dueño. A su vez hay una
columna que sostiene la iluminación de la calle de color amarillo, para que se
note bien y un santuario, donde conviven un prisma de religiones, desde: Alá,
el Gauchito Gil, Santa Rita y demás para que permita a cualquiera que se acerque
sentirse identificado.
“Este paseo va buscando tolerarse, charlar, reconocerse, sin
estar conectados a ningún aparato, sino compartiendo una esquina”.
En la grata charla que tuvimos con Miguel, nos fue contando cómo surgió la idea de transformar esa esquina que antes era un basural, en algo lindo para los vecinos, algo donde su creador, pudiese dejar un poco de su impronta tan particular, pero por sobre todas las cosas, algo de sus valores.
“Todo comenzó un día cuando un cliente entra a mi local y me dice, no puedo ni estacionar el auto de la mugre que hay tirada en toda la esquina. Creo que ese fue el momento en donde me hizo un click la cabeza y empezé como un loco a limpiar el lugar. Me llevo su tiempo, pero de a poquito iba tomando la forma de una esquina y ahí me di cuenta que mi proyecto debía continuar”. Miguel pintó el lugar de muchos colores, le puso su onda, lo volvió pintoresco. Luego decidió que el espacio necesitaba un banco de plaza, recordando el trajín que tuvo que hacer para conseguirlo, nos contó que al final lo obtuvo de un jubilado con quien se puso a charlar y dio la casualidad que el señor toda su vida fabricó blocks de cementos para construir casas. “Al principio se negó, a construirme el banco para la esquina, pero después de unas buenas charlas, aflojó”.
La esquina que empezó como un basural, gracias a la perseverancia de este hombre hoy cuenta con una pequeña biblioteca pública, donde los vecinos se acercan, dejan libros ya leídos y se llevan algún otro nuevo, el banco de plaza, pintado con los colores de los pueblos originarios, idea que se le ocurrió a Miguel luego de haber leído el libro de Eduardo Galeano “Los hijos de los días”. Estampitas, Mensajes en varios idiomas, frases para la buena onda, un pequeño olivo, como símbolo de paz y prosperidad, de sabiduría y de victoria. Y por supuesto como no podía faltar, una imagen del Roña Campeón, el perro callejero que fue adoptado en el negocio de Miguel y que como explicó Miguel “El Roña es un perro muy inteligente, es un campeón, por eso la esquina se llamó Roña Campeón”.
En los meses venideros Los proyectos para la esquina son poner una Glorieta sobre el banco de plaza, “para recordar aquellas viejas épocas donde los enamorados iban a leerse poemas y a darse besitos”.
La esquina de Corrientes y Cerrito, va a seguir sufriendo innumerables cambios, debido a la gran creatividad que Miguel tiene y a todo el esfuerzo y la dedicación que en ésta pone, pero hay algo de lo que podemos estar seguros, nunca más va a volver a ser el basural ignorado por todos los vecinos.
La esquina de Corrientes y Cerrito, va a seguir sufriendo innumerables cambios, debido a la gran creatividad que Miguel tiene y a todo el esfuerzo y la dedicación que en ésta pone, pero hay algo de lo que podemos estar seguros, nunca más va a volver a ser el basural ignorado por todos los vecinos.
BELÉN NARVÁEZ

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