miércoles, 8 de octubre de 2014

TP 10 "Org. Parrafo"

          Víctimas de la inseguridad y de los prejuicios.

        Actualmente los hechos relacionados con la violencia y desaparición física de personas, están nutridos de prejuicios y estigmatizaciones. Tal es el caso de Melina Romero, una joven de 17 años que salió a festejar su cumpleaños el pasado 23 de Agosto, para nunca mas volver.

       Melina pertenecía a una familia humilde oriunda de José León Suárez, por ese motivo y por haber abandonado sus estudios secundarios la "condenan", aun cuando ella fue la víctima. La condenan por usar shorts y remeras cortas, por ser "provocativa" a la hora de salir a festejar con amigos. 

       Hay quienes dicen que por vestir de tal o cual forma, muchas mujeres buscan ser secuestradas, violadas y golpeadas. Que por escuchar determinado tipo de música o ser fanáticas de una artista ostentosa y extravagante, las jóvenes argentinas buscan imitarlas y el único medio donde pueden hacerlo es sobre una tarima en un boliche. Esta aberración, combinada con abandonar los estudios, vivir en un barrio precario y pertenecer a una familia humilde, parecen ser motivos suficientes para tildar a un individuo. 

       Melina Romero, al igual que millones de personas en nuestro país, fue víctima no solo de delincuentes que acabaron con su vida, sino de prejuicios y estigmatizaciones. Se lee y escucha en diferentes medios, acusaciones contra la joven asesinada: "Una fanática de los boliches que abandonó la escuela", "vestida de manera provocativa, con shorts y una remera corta, y a los besos con un joven". Como justificando su desaparición física en manos de otras personas, en lenguaje coloquial "Ella se lo buscó", "por algo pasó".

       En la Argentina y en el mundo, se ha llegado a un punto en el que lo que realmente importa, o eso pareciera, es que la víctima es culpable por sus rasgos físicos, forma de vestir, lugar de residencia y/o procedencia, de todas las acusaciones y delitos, contra ella ejercidos. Esto, es sin dudas una forma de discriminación. Las personas no pueden ser objetivas, ni dejar de lado sus prejuicios y pensar en lo que verdaderamente tiene una carga elevada de importancia que es la integridad física y emocional de un ser humano, su vida. 

                                                              Rubio Yanina.





Desapariciones, crímenes y el “boom” de la mediatización

La repercusión en los medios de comunicación sobre los casos de chicas desaparecidas es cada vez mayor. Tomemos en consideración el último caso de gran trascendencia nacional: Melina Romero, una joven  de 16 años desaparecida durante un mes que luego fue hallada sin vida detrás de una cárcel cerca del Camino del Buen Ayre. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué estos casos han ganado un papel primordial en la agenda mediática?

La mediatización de casos sobre jóvenes desaparecidas, el seguimiento a diario, abogados y familiares en cámara a toda hora, programas especiales de “debate”, largas horas de transmisión televisiva y paneles enteros poniendo en tela de juicio los hechos acontecidos son moneda corriente hoy en día a la hora de encender la TV.

Dos casos que tuvieron gran eco en la sociedad, fueron los de Ángeles Rawson y Candela Rodríguez. La primera muchacha mencionada desapareció el 10 de junio de 2013 cuando volvía a su casa de una clase de educación física del colegio. El cuerpo fue encontrado al día siguiente sin vida en el predio del CEAMSE en José León Suárez. Ángeles tenía 16 años y su nombre es recordado hasta el día de hoy por el gran alcance que tuvo este hecho en la Argentina. El único detenido e imputado por el crimen es el portero del edificio donde vivía, Jorge Mangieri, quien de alguna manera “ayudó” a que todo el país hablara del asesinato.

El otro caso con mucha resonancia fue el de Candela, una niña de 11 años secuestrada el lunes 22 de agosto de 2011 cerca de su casa de Hurlingham y finalmente hallada muerta el 31 de agosto del mismo año con signos de asfixia dentro de una bolsa en una vereda de la calle Cellini, a tres kilómetros y medio de su domicilio. Este caso en particular tuvo repercusión hasta el año pasado, cuando fue asesinado un testigo protegido de identidad reservada.

No sólo cabe mencionar la gran mediatización de estos acontecimientos sino que también es necesario recalcar la estigmatización producida por los medios. La mirada se vuelve cada vez más subjetiva e importa más el estilo de vida que llevaba la víctima que su propia desaparición y muerte. Datos económicos y sociales parecen ser determinantes en la resolución de los crímenes. El impacto es contundente y la asignatura pendiente es rever cuál es realmente el fin de las notas en cuanto a estos sucesos.


SABRINA NOCE




FUENTES:






Estadísticas disparadas, mediatización excesiva, pero pocas respuestas.


En el año 2013, cifras obtenidas por distintas ONG que actúan en el país, registraron un alarmante aumento de la cantidad de desapariciones de chicas jóvenes entre 18 y 30 años, con respecto a las estadísticas del año 2004. Sin embargo estos datos son inexactos, debido a que al no haber un organismo estatal unificador, las organizaciones solo tienen en cuenta aquellos casos que fueron denunciados.  Por su parte CINU (Naciones Unidas) reveló que en Argentina una mujer es asesinada  cada 30 horas y dicha cifra aumentó un 16% respecto al año 2012.

Todos los días se pierden alrededor de cuatro personas en el país: tres chicos y un adulto. Los datos se desprenden del relevamiento que hace Personas Perdidas, una rama de Red Solidaria. Según este organismo, 380 adultos actualmente están extraviados, mientras que los menores perdidos son 115.

A pesar de todos los intentos y las mejoras por parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con la línea 142 por ejemplo, que funciona en los casos de menores perdidos durante las 24 horas, a la cual se puede acceder  gratuitamente desde cualquier compañía telefónica o 0800-122-2442. Es preciso que  se produzca la creación de una Oficina de personas perdidas en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia. Para Juan Carr, director de Personas Perdidas,  “es una deuda pendiente”.

Por otro lado, la propuesta de la ong ACCT –presentada ante la PROTEX- para  la creación del Banco Genético de Mujeres Desaparecidas. Plantea que los familiares de las personas desaparecidas puedan entregar muestras de ADN para contrastar la información con cuerpos anotados  como NN en morgues, psiquiátricos, hospitales o en otros sitios.

Los casos de personas desaparecidas que lamentablemente se tornaron famosos en los últimos años, son muchos Marita Verón, María Cash, Érica Soriano, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson, entre tantos otros. Es necesario que conjuntamente sociedad, desde la difusión y la solidaridad; y Estado, desde la implementación de nuevos y más efectivos métodos de búsqueda y la creación de secretarias con 24hs de atención;  trabajemos juntos para reducir estas cifras que nos acechan día a día.

Belén Narváez.


        FUENTES:






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