Víctimas de la inseguridad y de los prejuicios.
Actualmente los hechos relacionados con la violencia y desaparición física de personas, están nutridos de prejuicios y estigmatizaciones. Tal es el caso de Melina Romero, una joven de 17 años que salió a festejar su cumpleaños el pasado 23 de Agosto, para nunca mas volver.
Melina pertenecía a una familia humilde oriunda de José León Suárez, por ese motivo y por haber abandonado sus estudios secundarios la "condenan", aun cuando ella fue la víctima. La condenan por usar shorts y remeras cortas, por ser "provocativa" a la hora de salir a festejar con amigos.
Hay quienes dicen que por vestir de tal o cual forma, muchas mujeres buscan ser secuestradas, violadas y golpeadas. Que por escuchar determinado tipo de música o ser fanáticas de una artista ostentosa y extravagante, las jóvenes argentinas buscan imitarlas y el único medio donde pueden hacerlo es sobre una tarima en un boliche. Esta aberración, combinada con abandonar los estudios, vivir en un barrio precario y pertenecer a una familia humilde, parecen ser motivos suficientes para tildar a un individuo.
Melina Romero, al igual que millones de personas en nuestro país, fue víctima no solo de delincuentes que acabaron con su vida, sino de prejuicios y estigmatizaciones. Se lee y escucha en diferentes medios, acusaciones contra la joven asesinada: "Una fanática de los boliches que abandonó la escuela", "vestida de manera provocativa, con shorts y una remera corta, y a los besos con un joven". Como justificando su desaparición física en manos de otras personas, en lenguaje coloquial "Ella se lo buscó", "por algo pasó".
En la Argentina y en el mundo, se ha llegado a un punto en el que lo que realmente importa, o eso pareciera, es que la víctima es culpable por sus rasgos físicos, forma de vestir, lugar de residencia y/o procedencia, de todas las acusaciones y delitos, contra ella ejercidos. Esto, es sin dudas una forma de discriminación. Las personas no pueden ser objetivas, ni dejar de lado sus prejuicios y pensar en lo que verdaderamente tiene una carga elevada de importancia que es la integridad física y emocional de un ser humano, su vida.
Rubio Yanina.
Desapariciones, crímenes y el “boom”
de la mediatización
La repercusión en los medios de comunicación sobre
los casos de chicas desaparecidas es cada vez mayor. Tomemos en consideración
el último caso de gran trascendencia nacional: Melina Romero, una joven de 16 años desaparecida durante un mes que luego
fue hallada sin vida detrás de una
cárcel cerca del Camino del Buen Ayre. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué
estos casos han ganado un papel primordial en la agenda mediática?
La mediatización de casos sobre jóvenes desaparecidas,
el seguimiento a diario, abogados y familiares en cámara a toda hora, programas
especiales de “debate”, largas horas de transmisión televisiva y paneles
enteros poniendo en tela de juicio los hechos acontecidos son moneda corriente hoy
en día a la hora de encender la TV.
Dos casos que tuvieron gran eco en la
sociedad, fueron los de Ángeles Rawson y Candela Rodríguez. La primera muchacha
mencionada desapareció el 10 de junio de 2013 cuando volvía a su casa de una
clase de educación física del colegio. El cuerpo fue encontrado al día
siguiente sin vida en el predio del CEAMSE en José León Suárez. Ángeles tenía
16 años y su nombre es recordado hasta el día de hoy por el gran alcance que
tuvo este hecho en la Argentina. El único detenido e imputado por el crimen es
el portero del edificio donde vivía, Jorge Mangieri, quien de alguna manera “ayudó”
a que todo el país hablara del asesinato.
El otro caso con mucha resonancia fue el de
Candela, una niña de 11 años secuestrada el lunes 22 de agosto de 2011 cerca de
su casa de Hurlingham y finalmente hallada muerta el 31 de agosto del mismo año
con signos de asfixia dentro de una bolsa en una vereda de la calle Cellini, a
tres kilómetros y medio de su domicilio. Este caso en particular tuvo repercusión
hasta el año pasado, cuando fue asesinado un testigo protegido de identidad
reservada.
No sólo cabe mencionar la gran mediatización
de estos acontecimientos sino que también es necesario recalcar la estigmatización
producida por los medios. La mirada se vuelve cada vez más subjetiva e importa
más el estilo de vida que llevaba la víctima que su propia desaparición y
muerte. Datos económicos y sociales parecen ser determinantes en la resolución de
los crímenes. El impacto es contundente y la asignatura pendiente es rever cuál
es realmente el fin de las notas en cuanto a estos sucesos.
SABRINA
NOCE
FUENTES:
Estadísticas disparadas, mediatización excesiva, pero pocas respuestas.
En
el año 2013, cifras obtenidas por distintas ONG que actúan en el país, registraron
un alarmante aumento de la cantidad de desapariciones de chicas jóvenes entre
18 y 30 años, con respecto a las estadísticas del año 2004. Sin embargo estos
datos son inexactos, debido a que al no haber un organismo estatal unificador,
las organizaciones solo tienen en cuenta aquellos casos que fueron denunciados. Por su parte CINU (Naciones Unidas) reveló
que en Argentina una mujer es asesinada
cada 30 horas y dicha cifra aumentó un 16% respecto al año 2012.
Todos
los días se pierden alrededor de cuatro personas en el país: tres chicos y un
adulto. Los datos se desprenden del relevamiento que hace Personas Perdidas,
una rama de Red Solidaria. Según este organismo, 380 adultos actualmente están
extraviados, mientras que los menores perdidos son 115.
A pesar
de todos los intentos y las mejoras por parte de la Secretaría de Derechos
Humanos de la Nación, con la línea 142 por ejemplo, que funciona en los casos
de menores perdidos durante las 24 horas, a la cual se puede acceder gratuitamente desde cualquier compañía telefónica
o 0800-122-2442. Es preciso que se produzca la creación de una Oficina de
personas perdidas en el ámbito de la Corte Suprema de Justicia. Para Juan Carr,
director de Personas Perdidas, “es una
deuda pendiente”.
Por otro
lado, la propuesta de la ong ACCT –presentada ante la PROTEX- para la creación del Banco Genético de Mujeres
Desaparecidas. Plantea que los familiares de las personas desaparecidas puedan
entregar muestras de ADN para contrastar la información con cuerpos anotados como NN en morgues, psiquiátricos, hospitales
o en otros sitios.
Los
casos de personas desaparecidas que lamentablemente se tornaron famosos en los últimos
años, son muchos Marita Verón, María Cash, Érica Soriano, Candela Rodríguez, Ángeles
Rawson, entre tantos otros. Es necesario que conjuntamente sociedad, desde la
difusión y la solidaridad; y Estado, desde la implementación de nuevos y más
efectivos métodos de búsqueda y la creación de secretarias con 24hs de
atención; trabajemos juntos para reducir
estas cifras que nos acechan día a día.
Belén Narváez.
FUENTES:
No hay comentarios:
Publicar un comentario